| Leccíón 4, para el sábado 22 de enero |
PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI:: Si aprendo a compartir seré realmente feliz.
REFERENCIAS BIBLICAS: S. Lucas 14: 1-24.
LECTURA AUXILIAR: Palabras de vida del gran Maestro, pp. 173-189, Las bellas historias de la Biblia, t. 8, pp. 125-127.
| DOMINGO |
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Sentarse en el mejor lugar, al lado de la gente importante. Invitar sólo a los amigos. Ayudar sólo a la gente que podÍa devolverles el favor... Esto era lo que hacian los fariseos. Pero Jesús enseñaba otra cosa: no hacer acepción de personas; no fabricar excusas para no acudir al encuentro con Jesús. ¿Cómo respondes tú? Comienza a aprender el versiculo de memoria. Jesús miró al pobre hombre que tenía delante de si. Parecia estar muy enfermo. Tenía los pies y las piernas muy hinchados. Probablemente también estuvieran hinchadas otras partes de su cuerpo, porque padecia de una enfermedad Llamada hidropesia. Se encontraba en una situación lastimosa. Ni siquiera pidió ser sanado. Al menos la Biblia no lo dice. ¿Qué debia hacer JesUs? El no encontr6 a ese hombre en la calle de alguna aldea. No, eso ocurrió en el hogar de un fariseo adinerado. |
| LUNES |
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Era sábado, y Jesús habia sido invitado a comer a la casa de un fariseo. También habían sido invitados otros fariseos y doctores de la ley. A menudo los judios invitaban a huéspedes especiales para la comida del sábado, asi como nosotros lo hacemos hoy. Les parecia que una fiesta de esa naturaleza celebrada con sus amigos en sábado era un anticipo del banquete especial en el que todos participaremos algún dia en el cielo. Pero no es muy probable que los huéspedes de los fariseos, ese sábado, estuvieran precisamente pensando en el banquete celestial. La Biblia dice que ellos "estaban espiando" a Jesús para ver qué hacía. ¿Se atrevería a sanar al pobre hombre en sábado en presencia de ellos? Los fariseos sostenían que Jesús no debia sanar a nadie en sábado. Jesús se compadeció mucho del hombre enfermo. Mirando a los huéspedes que lo observaban, preguntó: "¿Es licito sanar en sábado?" Todos guardaron silencio. Ni uno solo respondió. No querian decir que sí era lícito, porque eso no estaba de acuerdo con su tradición. Tampoco querían decir que no era licito, porque esa declaración los hubiera hecho aparecer como personas despiadadas. Nadie dijo nada. Entonces, Jesús sanó al hombre, y lo despidió. No sabemos lo que hizo el hombre después de ser sanado. Pero si sabemos lo que ocurrió en la casa del fariseo. |
| MARTES |
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-¿Quién de vosotros si tuviere un buey o un asno que cayera en un pozo en dia sábado no lo sacaría inmediatamente? -preguntó Jesús. De nuevo todos guardaron silencio. No les cabia la menor duda de que ninguno de ellos dejaria de salvar a uno de sus animales. Pero entendieron la pregunta de Jesús. Si admitían que rescatarian a un animal en sábado, en tanto no aprobaban que un hombre fuera sanado en sábado, revelarian que amaban más a un animal que a un hombre. Probablemente para entonces los huéspedes se alegraron con el anuncio de que habia llegado la hora de comer, pues asi no tendrian que seguir haciendo frente a alguna otra pregunta de Jesús. En una ocasión especial como ésa, el huésped más honrado se sentaba junto al que ofrecía el banquete. Los menos honrados se sentaban en el otro extremo de la mesa. Jesús notó cómo estos huéspedes empujaban y arguían para estar junto al anfitrión o dueño de casa. Cuando todos se hubieron sentado, Jesús les dirigió unas palabras de consejo. -Cuando seas invitado a una fiesta de bodas -dijo-, no te sientes en las sillas de los huéspedes honrados. Supón que llegue un huésped especial. El dueño de casa podría decirte: "Lo siento, pero este lugar le corresponde a mi buen amigo". Tú tendrias que cambiarte a uno de los asientos que queda en el otro extremo de la mesa. ¿No sería eso bochornoso? Jesús continuó: -En cambio, ocupa el Ultimo lugar. Entonces, cuando el dueílo de casa te vea, te dirá: "Amigo, ven, hay un lugar mejor para ti". Luego todos verán que has sido honrado por el dueño de casa. ¿No es cierto que en ese caso el huésped se sentiría honrado? Finalmente Jesús agregó: "Todo aquel que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado". |
| MIERCOLES |
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Luego Jesús habló de algo más que todos debiéramos recordar. -No siempre invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos para comer. Sino invita a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos, porque ellos no te pueden recompensar. En otras palabras, hazlo, sencillamente porque quieres demostrarles tu amor. Recibirás tu recompensa cuando Jesús regrese. Pero a los fariseos no les agradó lo que Jesús dijo. Ellos querian tener en sus banquetes a huéspedes importantes, y no a personas pobres o enfermas. Uno de los fariseos se propuso cambiar de tema y dijo: -Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Eso le ofreció a Jesús la oportunidad de contar una historia. -Una vez un hombre hizo una gran cena e invitó a muchos -dijo Jesús-. Cuando llegó la hora de la cena, envió a uno de sus siervos para que dijera a los invitados: "Vengan, que ya está todo preparado". Pero todos ellos comenzaron a excusarse. -Yo he comprado un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego que me excuses -dijo el primer hombre. -Yo he comprado unos bueyes -dijo el segundo-. Quiero probarlos. ¡Te ruego que me excuses! -Yo acabo de casarme -dijo el tercero-. No puedo ir. Cuando el amo oyó todas las excusas, se enojó. -Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos -ordenó al siervo. Este no tardó en regresar. -Señor -dijo-, he hecho como me mandaste, pero todavia hay lugar. -Ve por los caminos y por los vallados y a todos los que hallares obligalos a venir, y así se llenará mi casa -replicó el amo-, porque ninguno de los que fueron invitados primero probará mi cena. |
| JUEVES |
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La invitación a la cena representa la invitación al cielo que Dios hace a su pueblo. Al principio esa invitación fue dada a los judios, los que estaban alli sentados, escuchando la historia que Jesús relató. Pero ellos la despreciaron. Entonces la invitación fue enviada a todos. Nos ha sido enviada también a nosotros. ¿Estamos presentando excusas como las de la historia? Las cosas que poseemos o que queremos poseer, ¿están impidiéndonos seguir a Jesús? ¿Son nuestros amigos y familias más importantes que Jesús? Lo fueron para las personas mencionadas en la historia y, a causa de ello, todas perdieron la fiesta. Seguramente quienes aceptaron la invitación y asistieron a la fiesta se sintieron muy felices. |
| VIERNES |
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¿Estás tú compartiendo tu invitaci6n con las personas que te rodean? Algún dia será muy tarde para hablar a la gente acerca de la invitación de Jesús; por eso debemos ponernos a trabajar ahora. En la mesa del banquete celestial hay mucho lugar para todos los que desean aceptar a Jesús. ¡Qué fiesta será aquella! Lee con tus padres el párrafo de las páginas 175, 176 de Palabras de vida del gran Maestro que comienza: "Todas las excusas". Repite el versiculo de memoria. |
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